29/03/2019

Estamos todos un poquito nerviosos

Una vez más, como es costumbre, la Fed aceleró en la curva
Diego Falcone


La rentabilidad del bono de 10 años está en 2,61%, lejos del 3,23% que vimos en noviembre del año pasado cuando parecía que la política de suba de tasas de la Fed se llevaba puesto todo, mercados emergentes incluido.

Ya nadie habla de la necesidad de subir la tasa porque todos nos alineamos al nuevo discurso de Jerome Powell sobre la importancia de hacer una pausa y repensar la política monetaria de aquí en más; un Wait&See con todas las letras.

¿Vamos hacia una recesión? No ¿China y EE.UU. la van a pudrir y eso arrastrará al comercio global a un parate? No. Entonces, ¿qué le pasa a la Fed? ¿por qué calculo mal? ¿subió de más? Sólo podemos decir que ellos también se equivocan y aceleran en las curvas.

¿Por qué decimos que la Fed puede equivocarse? Porque ya pasó antes. En este último cuarto de siglo cuesta aceptar que la inflación pareciera ser cosa del pasado: unos lo podrán atribuir a la prudente política monetaria desde la época de Paul Volcker (Chairman de la Fed entre 1979-87), y otros a los avances de la tecnología (Amazon incluido). Sea cual sea la explicación, lo cierto es que el mercado está cómodo aún con déficit fiscales elevados y no exige una prima por invertir en los bonos más largos.

Ajá, ¿y todo esto porque me debería importar? El colapso de la tasas largas implica una sola cosa: más apalancamiento o “give me more” palanca, y eso siempre ayuda a mercados como la Argentina.  Veamos un caso: Nippon Life Insurance Co., una de las grandes compañías aseguradoras de Japón que administra activos por us$590.000 millones, de los cuales el 20% está invertido fuera de la isla. Si uno toma en cuenta que el Bloomberg Barclays Global Aggregate Bond Index (un indice de bonos globales) paso de ofrecer una tasa del 2,27% anual en noviembre pasado a una del 1,90% ayer, los muchachos ya miran con mucha actitud los rendimientos de mercados locales más exóticos como el nuestro. Esto es uno de los catalizadores para que en 2020 (veo difícil que asuman riesgos en un año electoral pero) Argentina reciba, nuevamente, flujo de inversores extranjeros para activos locales (como los bonos BADLAR). Señores: muerto el “carry trade”, viva el “carry trade”.


Doble o nada 

No llegamos ni a la mitad del mes de marzo y estamos todos un poquito nerviosos (yo incluido, obvio). Basta que “la” dólar suba dos centavos para pedir a gritos: “hagan algo”. Lamentablemente debo informar que el BCRA no tiene todo el poder de fuego que muchos a veces el atribuimos, y por otro lado, tampoco está para gastarse todas las balas ahora. ¿Por qué? Pensemos como está el escenario right now:

a) la economía pareciera haber encontrado un piso en noviembre y los últimos datos conocidos de enero y febrero permiten empezar hablar de brotes verdes;

b) “la” dólar sólo está 5% arriba del limite inferior de la banda;

c) la tasa está donde está porque la inflación esperada para el primer trimestre se disparó de +7,8% (acumulado) a +9,8% en muy poco tiempo

d) las elecciones en Neuquén fueron bien recibidas por el mercado;

f) por ahora, el PJ sigue con sus globos de ensayos (Lavagna, Tinelli, etc.) mientras CFK los espera muerta de risa en un sillón de su residencia del Calafate con su piso de intenció de voto del 25-30%;

Si en este contexto queremos que el Tesoro reviente los dólares o el BCRA venda futuros a mansalva en el mercado de futuros, ¿qué nos va a quedar cuando luego de las PASO la distancia entre Mauri y Cris sea ínfima? 



Attenzione: La información y opinión aquí contenida se expone a título meramente informativo y no constituye una recomendación de inversión.

Volver
Powered by Ingematica